viernes, 21 de diciembre de 2012

A PROPÓSITO DE TITO Y LA SANIDAD

Al entrenador de este Barça de récord , Tito Vilanova, le han operado de un cáncer y , parece, con éxito. 

Ahora, toca tratamiento y rehabilitación y, en cuanto sea posible, otra vez al tajo de los entrenamientos, los viajes y las ruedas de prensa. 

La enfermedad y la muerte van con la vida y una y otra se afrontan de diferentes formas, que tienen que ver tanto con la individualidad (cada uno es como es ) como por condicionantes sociales, económicos y geográficos (que van de la mano). 

En la España (y la Catalunya) de los recortes; el copago; el euro por receta; las ambulancias y las prótesis a escote;la reducción de camas hospitalarias; las listas de espera para diagnóstico y tratamiento; el personal sanitario en pie de guerra contra la privatización (la última, en Madrid) y un etcétera tan largo como doloroso, que en 72 horas se produzcan diagnóstico, pruebas, hospitalización y operación (en la pública) es un milagro. Y un agravio comparativo, con perdón. 

Tito , como todos los cotizantes de la Seguridad Social, tiene derecho a la mejor atención sanitaria posible . Lo que chirría es que lo que para él ( y tantosy tantos personajes de relevancia social) ha sido un proceso lógico (dada la gravedad), para el resto se demore dias, meses, tal vez años, con el consiguiente riesgo y deterioro de calidad de vida que supone. 

La Sanidad pública es una joya conseguida con el esfuerzo de todos, pacientes y profesionales y a la lucha por su pervivencia estamos todos convocados. La Sanidad pública es (debería ser) un derecho de todos, sin distinción alguna y, dichosos por Tito, también debemos rebelarnos ante injustificables discriminaciones. 

Pero si, además, cae en tus manos un artículo como el de hoy en El Mundo firmado por Salvador Sostres “ el nen de Sémon”, en el que se atreve a dar lecciones y casi acusa de vagos y maleantes a los trabajadores que cogen una baja por enfermedad, la rebelión se traduce en nausea.
P.M.





viernes, 14 de diciembre de 2012

ANDREU AMIC


En la muerte del gran escultor valenciano , el recuerdo y homenaje en esta canción otro valenciano universal, Raimon:

Andreu, amic, torsimany de metalls,

d'on han vingut la força i la vida

que trobem en la teua escultura.


Dels ponts del riu i de les pedres velles,

dels clars del matins, de la llum dels baladres.

dels teus dos peus de passejades dòcils.

Carrers estrets i espais poc metafísics,

tot l'entrellat d'una ciutat difícil,

indiferent i secularment puta.

Del llom del gos la majestat doméstica,

l'angle de vertical segura,

essencials virginitats remotes.

Andreu, amic, torsimany del metalls,

eròtic, cast de fusta ben antiga,

arribes tu on la paraula es trenca.

Deferro vell i de mesura insigne

-germans de crit- t'he fet aquest poema,

Andreu, amic, torsimany de metalls.



domingo, 9 de diciembre de 2012

RAIMON




















Hace unos días, Raimon celebró el medio siglo de su presentación en Barcelona (que era como presentarse al mundo) con un recital antológico (en fondo y forma) en el Liceo. Cuando entonces y después, años 60 y 70, al Liceo iba (sólo) la burguesía, a las puertas, antes de las representaciones operísticas, los progres de antaño (algunos, hijos de esa burguesía) les insultaban y arrojaban huevos, una práctica similar, por cierto (y salvando todas las distancias), a la que durante tantos años han debido soportar los aficionados a los toros (sin distinción de clases, mire usted) las tardes de corrida en la Monumental.

El Liceo de ahora, renacido de las cenizas de un incendio pero en aguda crisis económica que pone en peligro su futuro, se abre a todo tipo de músicas y públicos y por el pasan desde (por supuesto) óperas y filarmónicas, a folklóricas, flamencos, cantautores y hasta rockeros. Y, ahora, Raimon.

El 30 de noviembre de 2012, el Liceo de Barcelona vivió una de sus grandes noches, pero esta vez no eran los ampulosos decorados operísticos, las grandes voces de la lírica, las mejores batutas, los compositores excelsos, quienes ocupaban el escenario y el foso, sino un cantante de Xátiva, de pelo cano y camisa roja, dispuesto a seguir alzando su voz al vent. Y, entre el público que lo abarrotaba hasta las localidades aquellas allá arriba, donde sólo se oye pero no se ve, estaban, claro, muchos de aquellos progres, algunos hoy al frente de la política o de la economía (o de ambas a la vez, en la confusión) junto a quienes quisieron estar su lado, sentirse copartícipes necesarios en la celebración, desde el íntimo homenaje que supone para todo credor saber que su obra sigue viva y vigente. Necesaria.

Las canciones de Raimon y su actitud cívica hablan de ejemplo de coherencia y compromiso, desde una altura poética y musical (gustos de cada cual al margen) que demasiadas veces ha sido despreciada y/o ignorada desde apriorismos ideológicos.

En su repertorio, hecho de amor y combate (que no otra cosa es la vida) también hay espacio para los clásicos de la poesía en catalán (en sus formas valencianas y balear también) y las musicaciones de Ausias March, Rois de Corella, Jordi de Sant Jordi, Espriu o Fuster alcanzan categoría de excelencia. Uno diría que las canciones de Raimon vienen a ser una especie de biografía colectiva, un grito musicado y necesario que nos alerta para no desfallecer en el combate ante un enemigo astuto que sabe adaptar diferentes formas, camuflado y cambiante, pero que siempre responde a la misma premisa depredadora.

“No es difícil morir en aquesta vida/ que viure es més difícil", cantaba Raimon al poeta soviético y suicidado Vladimir Maikovski. Son éstos tiempos difíciles para vivir, pero no más que otros en que generaciones anteriores dieron ejemplo y, en la lucha cotidiana, también las canciones ocupan su lugar. El canto de Raimon es un canto libre que resonó con una fuerza que, medio siglo después, mantiene. Se demostró en el Liceo, donde, como en la Facultad de Económicas de Madrid en Mayo del 68. “Per unes quantes hores/ens varem sentir lliures/ i qui ha sentit la llibertat/ té més forces per viure”.

La obra poética y musical de Raimon va más allá, mucho más allá, de la coyuntura de un tiempo y de un país. Tiene vocación universal porque nos habla de valores universales, precisamente aquellos que el poder, bajo sus diferentes caretas y disfraces (al último, le llaman mercados) se obstina en anular y negar.

Serían muchos los ejemplos, muchos los versos, las canciones de Raimon que no sólo resisten el paso del tiempo sino que se demuestran plenamente vigentes.

Valgan estas estrofas de “T'adones, amic”, datada en 1972:

T' adones, company

que fa ja molts anys

que ens amaguen la història

i ens dieun que no en tenim:

que la nostra és la d'ells,

t'adones, amic.

T'adones, company,

no volen arguments, usen la força.

T'adones, company, que hem de sortir al carrer, junts, molts, quants més millor,

si no volem perdre-ho tot.

t'adones, amic.

T'adones, company,

t'adones, amic.




La Sanidad, la Educación, los Servicios Sociales, la Prensa, la Cultura (el toreo en ella)...nos reclaman en la lucha. Es una cuestión de Libertad , de Justicia y de Vida.
Y Cristina Cifuentes en Madrid o Felip Puig en Barcelona (pero hay muchísimos más, en todos los lugares) las niegan y las reprimen.

Diguem no !
P.M.


miércoles, 28 de noviembre de 2012

sábado, 24 de noviembre de 2012



Recuerdo y homenaje a J.L. Borau.
Mucho más que un cineasta.



Título: Furtivos [1975]
Dir: José Luis Borau

lunes, 19 de noviembre de 2012

ALEJANDRO ESPLÁ



Hace dos años y medio Luis Fco. Esplá dió , en la feria de Hogueras alicantina, la alternativa a su hijo Alejandro y dijo adiós. Ese día, padre e hijo salieron en hombros, uno camino de su casa (y de su finca en Relleu) y el otro buscando su lugar al sol del toreo, un sol cada vez más oculto en los negros nubarrones de la crisis global y sectorial. Un sector, el taurino, incapaz de evolucionar, reinventarse o, simplemente, librarse de vicios adquiridos, endogamias y servidumbres cortoplacistas que no hacen más que alejarlo de la sociedad, bombardeada de mensajes a la contra.

Pero Esplá (Luis Fco.) es un hombre inquieto y hedonista que, poco a poco, ha ido construyendo su particular universo allá arriba, al pie de las montañas (como nuestro amigo Marco) de la Sierra de Aitana, rodeado de animales, naturaleza, familia y amigos . A éstos les convoca a la menor excusa y , en la placita construida con esfuerzo e ilusión, se torean vacas y becerros, paréntesis de conversaciones, risas, comida y bebida, esas pequeñas cosas que hacen la vida vivible.

La última de esas convocatorias tenía el aliciente de ver a El Soro tras tantos años de calvario y desde una admirable voluntad ponerse, otra vez, ante la cara de una res. Emoción en el paseillo, con los dos Esplá flanqueándole y más emoción aún cuando Vicente movió con templanza el capote y muleteó con garra aunque con las lógicas trabas. De Luis Francisco sólo decir que , al verlo, la nostalgia de su ausencia aún se hace más profunda y su magisterio necesario.

Pero quiero hablar de Alejandro ,que entró con capote y muleta tanto en el turno de El Soro como el de su padre y demostró que tendría mucho que decir si le dejaran hablar, quiere decirse torear.

Repertorio amplio, valor todo, sentido de la lidia y el temple, una mano izquierda de seda y poder y una afición que no ha perdido pese a toda una temporada en blanco.

Pienso que la Fiesta de los toros no puede permitirse el lujo de negar la posiblidad de que se exprese en los ruedos pues Alejandro Esplá diría yo que aún está por descubrir.

Se dirá, con razón, que su caso ni es nuevo ni único , que sólo basta con mirar el escalafón para comprobarlo. Mas ello no obsta para que hubiera alguien que quiera y sepa mirar hacia Alicante, ponga el tomtom orientado a Relleu y en la “República Independiente de Realet” encontrará un torero digno depositario del apellido Esplá y con las condiciones necesarias para merecer atención y contratos.

Alejandro Esplá se llama.


P.M.