Lo dice Juan Diego Botto , lo escribió Karl Marx, en 1871, en el prefacio de una carta a un amigo:
“Estos parisienses que quieren tomar el cielo por asalto”.

En el Teatre Lliure, que la acoge, cada representación (perdón, cada
puesta en escena) es una catarata de sensaciones vividas por el público con el
alma encogida y risas entrecortadas, de esas que incluso se intentan ahogar
aunque (como reconoce el propio autor/intérprete) el texto busca como
resorte, diría yo como huída y autodefensa del espectador, que se remueve en el
asiento y estalla en la ovación.
Igual que aquella poesía reclamada por Gabriel Celaya ( y en otro pero
no tan diferente contexto), es teatro para el pobre/teatro necesario/como el
pan de cada día/como el aire que exigimos/trece veces por minuto/para ser y en
tanto somos/dar un sí que glorifica.

Puede que no haya respuestas, al menos éstas no sirven si se consideran
como efecto más o menos inmediato, pero se antoja innegable que la propuesta ,
la provocación desde la información, la reflexión que invoca Un trozo
invisible de este mundo sí son estímulo para activar dormidas rebeldías e
ineludibles urgencias.
Si el cielo son los otros, los mercaderes, los corruptos, los racistas,
los torturadores, los asesinos, no lo
queremos. El cielo que queremos es el de la solidaridad, la cultura (no la del
21%), la alegría, la dignidad, el trabajo, la igualdad, la belleza….
Ese cielo es el que hay que asaltar. Y, volviendo a Celaya, el teatro
también puede ser un arma cargada de futuro.
Un trozo invisible de este mundo es munición para ello.
Paco March
No trato de comentar nada sobre la presente entrada, pero como desconozco tu e-mail utiliizo esta vía para felicitarte por tu artículo "Bar-Cel-Ona"", que acabo de leer en burladero.com, así como por la perseverancia que demuestras día a día no sólo en defensa de la fiesta de los toros, sino en defensa de esa Barcelona libre, abierta y plural... que se nos va irremisiblemente. Una pena.
ResponderEliminarUn abrazo / Juan Antonio Polo